Blog de Alfondoalaizquierda

Sueños lúcidos


Estaba al borde del precipicio cuando llegaste tú 

y me empujaste.

En realidad era lo único que necesitaba.

Dios me había dejado de su mano cuando se la mordí 

harto de comerme yo las hostias;

No había aportado nada a la sociedad, aunque ella a mí tampoco. 

Estábamos en paz.

Pero no era tan valiente para saltar solo 

ni tan cobarde para morir por nada. 

Yo sólo buscaba huir de todo lo que oliese a cerrado.

Escupía al cielo

reprochándole su infinito y almidonado sinsentido 

y lanzaba piedras a los aviones para intentar abrir una herida en la metáfora de una libertad que se antojaba utópica.

Llegaste tú con tu boca llena de motivos

como una jauría ladrando bajo la ventana de mis miedos. 

Como una rebelión con alas de futuro y dedos de terciopelo.

Una revolución sincopada entre  espacio y tiempo que vino para hacerse patria dérmica entre mis uñas. 

Huyo de las etiquetas

de los formalismos 

de las calles de sentido único 

y de los cajones compartidos. 

De los anuncios de perfume

de la parrilla televisiva 

de los periódicos 

y de los anuncios a doble página de los bancos que buscan hipotecar nuestra felicidad cobrándonos el suelo que pisamos dándonos 30 años de longitud de cadena.

Huyo de todo lo se supone que sería una relación convencional.

Pero ahora, un centímetro es demasiado espacio entre tu boca y mis expectativas. 

No te diré que eres la mujer de mi vida, porque mi vida hasta que tú llegaste eran ramas secas esperando una cerilla. 

No te diré que eres la mujer de mis sueños:

sé que eres real

porque ya te soñó alguien antes que yo.


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