Blog de Alfondoalaizquierda

XXVIII

No supe lo que era la serendipia hasta que buscando esquinas lúgubres y miradas condescendientes del otro lado de cualquier barra de bar, me di de bruces con un carnaval en pleno octubre. 

Yo, que siempre fui un 2 en la quiniela.

Que vivía en un continuo doble o nada con la vida y casi siempre perdía, me vi jugándome la boca por unos labios de un color aun por determinar entre el rojo revolución y el verde futuro;

Desfiles de sonrisas en mi pecho.

Malabares. Gigantes y cabezudos.

Gritos, caos, fuego

y ese desorden punk que sólo puede mover un grito de anarquía.  

Me vi buscando raíces aéreas en los espacios que impregnaba con su olor a tierra mojada. 

Lo que llegó de la forma más aleatoria posible, lo que podía haber sido sólo una variable, acabó convirtiéndose en mi constante más vital.

Como la imagen icónica de la palmera que sigue en pie después de mirar a los ojos al tsunami. 


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