Blog de Alfondoalaizquierda

Carpe diem.

Éramos felices con poco;
Sólo teníamos veinte años, hambre de mundo, drogas en los bolsillos y un disco con veinticuatro canciones de la Creedence.
La carretera era una ruleta rusa y el futuro un círculo perfecto de buitres hambrientos.
Llevamos hasta el extremo aquello del carpe diem:
Siempre había algún bar abierto que nos impedía irnos a dormir, una luz  de servicio y un despertador blanco que le regalaba cinco minutos más de sueño al paladar. 
Éramos todo lo contrario a unos buenos hijos.
Pero el tiempo hizo bueno el refrán y nos puso en nuestro sitio 
Y tampoco es que la perspectiva de los años me haya hecho arrepentirme de nada, todo lo contrario
gracias a todos esos tropiezos
vivo como vivo 
amo como amo
bebo como bebo 
beso como beso 
follo como follo
y
escribo como escribo.
Ahora tengo una vida casi vacía de metas y expectativas
pero llena de poesía, dolores de cabeza y vacíos existenciales del cráneo hacia dentro.
Tengo un corazón diésel que consume poco y ama a largo plazo,
unos pulmones que mueren por ser modelos en los paquetes de tabaco  y una ansiedad por defecto que me provoca terremotos en el subsuelo del pecho;
Pero tú ves más allá de lo que fui 
y de lo que soy.
Tú puedes verme por dentro,
y me miras como un niño mira la jaula de los leones la primera vez que va al zoo.
Me miras con una mezcla de pena, admiración, respeto y miedo. 
A un metro de los barrotes.
Pensando que sólo estoy allí porque es lo que me ha tocado vivir. 
Pero no.
Porque ahora la juventud no es más que literatura
y la libertad es una celda con la puerta abierta de la que nunca me apetece huir si no es hacia el sur de tu cintura. 

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