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Carta a mi futura ex-novia

Escrito por Alfondoalaizquierda 11-02-2015 en poesía. Comentarios (0)

CARTA A MI FUTURA EX-NOVIA


No sé si eres la rubia más lista de su clase. La número uno de su promoción que perdió la virginidad a los quince en el asiento de atrás de un Ford Escort.

O la morena introvertida con veintisiete otoños en la mirada que curra en la gasolinera y sueña con ser artista. 

Me gustaría, mas por fetiche que por otra cosa, que fueras la pelirroja con la cara llena de pecas y piel blanca como la leche procedente de un pueblo de nombre impronunciable de algún país de Europa del este. 

Sé que aún no te conozco y que ya estoy allanando el camino para cuando todo se acabe y se convierta en necesidad imperiosa la idea de olvidarte. 

Te advierto antes de empezar, para que a la hora de los reproches no digas que no dejé las cosas claras:


Quiero que sepas que si estás conmigo es porque seguramente no eres muy ambiciosa y te conformas con bastante poco. 

Que soy aficionado a la bebida, que tengo un fumador empedernido dentro del pecho que lucha por salir, un amor platónico al que tú jamás llegarás a la altura de los talones y un carné de afiliado vitalicio al club local de perdedores.

Pero mi padre me enseñó a ser el mejor en todo lo que emprendiera, y aunque siempre me las he arreglado para decepcionarle una y otra vez, no tengas ninguna duda de que intentaré estar a la altura del mejor amante que se haya balanceado jamás en el columpio de tu cintura,

hasta que la pasión se consuma y la rutina vuelva para quedarse entre tus piernas. 

Creerás que son para ti mis madrugadas y mis insomnios. 

Que eres la musa que inspira mis poemas. 

Que llevan tu nombre mis minutos mirando al vacío y los suspiros cuando escribo. 

Pero no, y cuando te des cuenta y empiecen los "tenemosquehablar" y los "mañanacojomiscosasymevoy" no digas que no te lo advertí. 


Lo único positivo será que no tendremos que sembrar de traumas la infancia de un hipotético hijo tirando cada uno de un brazo de la custodia. No tendremos que poner seguridad en los enchufes.

Ni adoctrinarlo según nuestras fobias.

No tendremos que explicarle por qué los mayores se aniquilan entre ellos en absurdas guerras por tierras, fronteras, banderas.

Ni decirle que no beba, que el tabaco mata, que las drogas son malas, que el sexo siempre con condón y todas esas mierdas.

Y menos mal. 

Lo único cierto de todo esto es que pasarás, de largo, y que sin ser ni de lejos la persona a la que más quiero, serás la mujer de mi vida unas semanas, unos meses o unos años.

La despedida

Escrito por Alfondoalaizquierda 30-01-2015 en poesía. Comentarios (0)

La despedida fue breve, y qué queréis que os diga, fue todo lo contrario a dos veces bueno. 

Fue cuatro veces una putada. 

Pero empecemos por el principio:

La vi por primera vez en un bar en el que soy parroquiano con cuenta abierta y cliente VIP de los que fuman cuando encienden las luces y cierran las puertas. Era viernes, creo.

Ella era la amiga de la novia del amigo de un amigo, o algo parecido, y estoy seguro de que nunca había pisado aquel antro, -yo pasaba más tiempo allí que en mi casa, me acordaría de su cara aunque la hubiera visto doble-,  y que si la novia del amigo de mi amigo no la hubiera obligado a salir, jamás lo hubiera pisado. 

No era difícil fijarse en ella, porque entre la oscuridad de aquel lugar sus ojos brillaban más que las dos máquinas tragaperras.

Sonaba Foo Fighters.

Nos dimos los números;


Las semanas fueron pasando entre cervezas, risas y manos que se buscaban como el fuego a la madera. 

Nos rozamos tanto que en su habitación ya no cabía el cariño y a mí ya se me estaban agotando los sinónimos para el amor. 

A decir verdad, supe que era amor cuando estando con ella me olvidé completamente de que mi equipo estaba jugando la semifinal de la Champions;

Y lo mejor(o lo peor) es que sabíamos que aquella historia era una cuenta atrás, que antes o después se iría.

Era un amor con fecha de caducidad, pero nos daba igual, de hecho, cuando sabes que algo se va a acabar lo vives con más intensidad. 

Nos emborrachábamos los martes, paseábamos los miércoles, íbamos a conciertos los jueves. 

Y follábamos.

Follábamos con todo el amor del mundo los martes, los miércoles y los jueves. 

Yo huía siempre de las conversaciones trascendentales porque siempre terminan mal. 

Y ya habría tiempo para reprocharle al invierno que ese año había llegado tarde. 

Pasó la primavera como la juventud de una libélula. Fugaz. 

El verano llegó justo el día que ella se iba, curiosa paradoja, porque nunca había sentido tanto frio. 

No hubo muchas palabras.

Ya lo decían todo los abrazos. 

Yo intentaba retener algunas lágrimas detrás de las gafas. 

No lo conseguí. 

- Te quiero. 

- Yo también. 

Subió a su coche, arrancó y se fue. 

La vi marchar. 

La despedida fue breve, y qué queréis que os diga, fue todo lo contrario a dos veces bueno. 

Fue cuatro veces una putada. 


Cosas que no necesitaría si estuvieras aquí.

Escrito por Alfondoalaizquierda 07-01-2015 en poesía. Comentarios (0)

En mi mesilla hay varios libros, dos agendas, bolis, pastillas para dormir, chapas, publicidad variada de bebidas alcohólicas, un montón de cables, folios, mecheros y medio paquete de Lucky ya seco, 

por si algún día vuelvo a fumar.


Y nada de eso me haría falta si los cajones los llenaran tus bragas.

Los versos del insomnio.

Escrito por Alfondoalaizquierda 04-01-2015 en poesía. Comentarios (0)

Te veo lejana, como la luna. 

Y alejándote, borrosa, como un sueño vaporoso. 

Como una luz que se pierde entre la bruma;

Oscuridad. 

Dudas.

Nos separan siete grados centígrados, un miedo unilateral y un centímetro cartográfico que es un océano de molinos y asfalto;

Eres el arco iris en el espejo retrovisor;

El futuro siempre serás Tú, aunque seas una calle sin salida. 

Eres Tú porque eres la tilde de la palabra Poesía. 

Porque eres verso. 

Y libre.

El presente es lo que sudo por tus poros y lo que se te escapa entre mis dedos. 

El presente, ahora mismo, es una jauría de perros callejeros ladrando a mi sentido común. 

El presente también eres tú. 

Y a mí los perros siempre me han dado miedo. 

El efecto mariposa

Escrito por Alfondoalaizquierda 30-12-2014 en poesía. Comentarios (0)

Que te hayas ido no es el peor de mis males. Lo realmente jodido es aprender a no esperarte. Y comer solo viendo las noticias, que no le suben a uno la moral precisamente,  y ver cómo a un huracán en la otra punta del mundo le han puesto tu nombre. 

Qué curioso. Y qué putada. 

Tú sigues batiendo tus alas en mi pecho.

El "efecto mariposa"  lo llaman.

"Qué hijo de puta", pensarán los que construyeron sus casas de madera por aquellas latitudes. 

 Eres el desastre natural con las mejores piernas que he visto en mi vida. 

Por eso te observé mientras te ibas, hasta que doblaste la esquina, por ver el contoneo simétrico de tu culo en despedida. 

Ahora duermo sólo, y poco. Bebo mucho. Sueño nada.  Estoy intentando dejar de fumar. A ratos. 

Y escribo. A ratos también. 

Y salgo a veces a la calle, sobre todo de noche, a perder la poca dignidad que me queda por los bares. 

Y vuelvo a casa borracho, como casi siempre. 

Vuelvo y miro esa foto en la que sonrío, (creo que sólo tengo dos) mientras te miro. 

Y la vuelvo a mirar. Y escribo. Y me miro dentro y no me encuentro;

Te miro, frustrado, cómo el padre de clase media que mira un traje caro y elegante a través de un escaparate. 

Te veo imposible;


Al principio fue el caos. 

Al final también. 

En medio, 

sólo tú.